1. Su calidad de vida
En Mallorca se vive muy bien. Se vive tranquilo, y prueba de ello es que su capital, Palma de Mallorca, fue elegida como la mejor ciudad mundial del 2015 donde vivir, según The Times.
2. Sus playas
No hace falta irse muy lejos para visitar playas paradisíacas. La playa Sa Calobra, la cala Pi o la Mondragó son buenos ejemplos.
3. El clima
El clima típico mediterráneo promete temperaturas cálidas y, casi, sol asegurado.
4. Su capital
Además de su calidad de vida, Palma de Mallorca es un destino asequible y cuenta con varios atractivos que hacen imperdibles una visita: como la Catedral de Santa María, famosa por contener uno de los rosetones más grandes del estilo gótico levantino, conocida como el Ojo del gótico, o el barrio del Jonquet, cargado de historia formado por pequeñas casas de marineros y pescadores que vivían a orillas del mar y que cuenta con los emblemáticos molinos de la zona.
5. La Serra de Tramuntana
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en Paisaje cultural, que reconoce así la fina y cuidada relación, a lo largo de los años, entre ser humano y naturaleza.
6. Su gastronomía
Romanos, musulmanes y catalanes pasaron por esta isla dejando tras de sí una buena selección gastronómica: el pa amb oli, los cocarrois, el frit mallorquí, el trempot o el tumbet, la sobrasada y sus pescados, sin olvidarnos, por supuesto, de la famosa ensaimada mallorquina, pero estos son sólo algunos ejemplos ¡hay mucho más!
7. Su bebida local
Desde el licor de palo (obtenido mediante maceración de quina y genciana y la adición de azúcar caramelizado) hasta la Pep Lemon y Pep Ginet. Además, y de paso, es fácil encontrar la famosa ginebra Xoriguer, de la isla vecina Menorca.



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